Monday, 27 April 2009

Disertaciones sin control bajo la lámpara mágica de la locura mordida a sí misma por el impacto






Si hubiera un día en el que todos los posibles caminos se entrelazaran entre sí y consiguieran compartir algo de la tierra que les hace tan comunes, todo sería brutalmente más sencillo.
La misma arena se posa en montones de tierra del mismo tamaño, y sin embargo cada uno de ellos piensa que es diferente al resto de los innumerables depósitos de ilusiones sedimentades en verdades individuales. O quizá debería decir mentiras después de todos

Al levantarte por la mañana sólo hay cabida para la ilusión de algo que no termina de llegar. Los días pasan demasiado rápido y uno siente que aquello que anhelas toque tu frente y te dé un poco de paz interior siempre se ve sepultado por la altiva indiferencia del velo de la incomunicación.

Si el temor nos hace a todos más fuerte en el momento más preciso de caída, entonces ¿por qué la valentía se disfraza de fisura en el diseño de la vida de un común mortal como yo?

La soledad es un bonito fin lleno de vapores cálidos que confortan el frío inhóspito de la falta de comprensión, ilusión tejida cual tela fina y delicada que intenta sofocar el huracán incontenible de lo que ya no hay quien pueda frenar finalmente. Vana, sucia y finalmente hipócrita ilusión que la mente no puede curar si no es a base de defensa personal en pensamientos carentes de coherencia ética.

Si todo está roto, si todo yace ante mis pies en forma de cruel sonrisa sardónica al final de cualquier día en el que el alma sólo desea sollozar las intimidades menos internas...entonces dime qué he de esperar de tamaña incongruencia.

Espero que me entiendas cuando te digo que solo los indolentes y los más necios podrían soportar el avance cansino pero seguro de aquellas cosas que caen y se desmiembran día tras días sin que puedan volver a ser lo que algún día fueron en nuestra mente.

Y si nuestra mente nos llena de bellas nanas la cabeza mecida sobre almohada solitaria al lado de la ventana inerte de nuestra existencia, es de fiar una vida que trata así a sus hijos en su seno? El desdén y la desidia son acaso la única caricia que pueden cobijar entre sus brazos?

Quizá yo sea el rincón al que ya nadie es castigado, la esquina que ya nadie dobla y el cauce que ya nadie navega. Quizá, y sólo tal vez entonces, la vida sí tenga sentido y sea yo quién posea un alma endemoniada por los efluvios embriagadores de egocentrismos baratos y propuestas nacidas de locuras no transitorias.

Si es así entonces, olvida lo que dije y espera tiempos mejores en los que espero, entiendas amigo mío, que mejores palabras fluyan para ilustrar lo que aún así siento tan cierto en mi alma y espíritu.

2 comments:

  1. Alma torurada y verborréica... Sin palabras. Estoy fascinado.

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  2. Muchas gracias Juan :) ¿Sabes que cuando escribo en español las ideas me llevan siempre a senderos bohemios? Hay algo en nuestra lengua materna...

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