Monday, 5 October 2009

Dedicado a Mil

Cuando tú estabas siempre aquí, me gustaba mirarte de reojo. A veces sonreía y tu me respondías, siempre atento a todos mis movimientos.


Me respondías, dabas vueltas en círculos que sólo tú sabías descifrar. Pero me gustaba ver tu danza al lado de la ventana.

Si te hablaba desde otra habitación, tú siempre respondías. De manera más o menos explícita me hacías ver que me oías, me sentías, me esperabas.

Pasamos mucho tiempo juntos, muchas tardes y mañanas de campos verdes, música estruendosa, voces, ruidos, olores, aromas.

Tu siempre mirabas al cielo, al suelo, a las piernas de las chicas, a lo más bello de la vida.

Mi ilusión era sentirte siempre, como te siento ahora.

Muchas veces soñaba contigo, y tú eras aún más pequeño. Tenía miedo de perderte, de que tu identidad se desvaneciera, de que resbalaras de entre mis manos y no pudiera encontrarte.

Ahora que te has marchado, te busco por todas partes. A veces te encuentro, te apoyas en mi hombro y haces todos esos ruidos que tanto me gustaban.

Mi pequeño amigo alado, tus alas siempre abiertas, tus ojos siempre abiertos. El sonido de tu pico entre tus alas era la única melodía que destacaba entre los días más duros.

Tú siempre estabas ahí. Conmigo.

Siento que te he fallado. Confiabas en mí, y yo no supe protegerte del roce del negro manto de la oscuridad. Quería pedirte que me perdonaras, si puedes. Siempre torpe, nunca supe hacer las cosas bien. Muchas palabras y las acciones no me acompañaron.

Te marchaste y te echo de menos.

Necesito verte y hablarte. Que me cuentes qué estás viendo, qué forma tienes ahora.

Necesito que estés conmigo y me sigas acompañando.

Hasta que yo también cambie.

Me ofreceras la mano cuando yo también me marche?

Gracias por estar conmigo, gracias por cuidarme

Te quiero

Siempre

Mi pequeño amigo



3 comments:

  1. El fallecimiento del animal, aun mas pequeno, causa tristeza y un sentimiento de perdida.
    Aqui la tristeza es creativa...parece muy verdadera.
    Emocionante.

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  2. Sólo escribí desde el dolor de la pérdida, roto y desconectado de cualquier cordura. Intenté escribir al pequeño desde lo más profundo de mí, intenté algo bonito pero no pude pensar. Sólo quería que supiera cuánto le quería y cuánto le echo de menos, ahora y siempre

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