Friday, 23 November 2012

Sicut nubes, quasi naves, velut umbra


Probablemente no nos veremos nunca en esa situación.
Sentados en estas sillas que dificilmente quieren soportar
el paso de uno a otro de nuestros deseos.
Las copas que apenas nos sostienen,
el calor de nuestros labios posándose sobre el borde de nuestras palabras...

La exacta medida del tono sumergiéndose en la densidad de nuestra lengua,
El baile de la luces arrimándose a la hipnótica influencia de nuestras sombras.
La marea de nuestras pulsiones arrastrándonos hacia la orilla de tu camisa,
entreabierta, vislumbrando,
ofreciendo un abismo en el que morir en paz,
al compás de dos lenguas de fuego jugando y gozando,
cobijando un nido de pasiones sin contexto ni pretexto.

Tu piel tan cerca de rozar la espesa capa de mi infierno
mi sed de tí tan cerca de quemarse las alas en el cielo
corriendo los dos por senderos que llevan al mismo lugar
partiendo de puntos fuera del mapa de las coordenadas

Te abres, nos cierras, te expandes, me atrapas,
salimos de lo que éramos y entramos en lo que nunca más seremos
mordemos el aire del pasado, bebemos el néctar de la ilusión
de todos los ahoras en la matriz de tus sueños

Te cubro, me absorbes, te lleno, me exhalas
tus flores yacen cubiertas de nuestro rocío
tus pupilas se abren y se cierran
rellenas del negro amor de mi despedida

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