Sunday, 30 December 2012

Cicatrices


Me gustaría que vierais mis cicatrices.

Corren por mi cuerpo sin rumbo fijo, mirando hacia abajo, como si quisieran fundirse con mi alma, tocarla, quemarla. A su lado la sangre fluye por las venas iluminando cual luciérnaga el lento y arduo caminar de mis heridas.

Mi piel es un gran surco de incongruencias, toda miel y tela de esparto...luces y sombras...amargo recuerdo de vidas anteriores.

Todo dolor tiene su cicatriz marcando el paso consciente hacia una vida diferente, mutable en su absurdo designio.

Pero la cicatriz avanza, cada vez más profunda, cada vez más intensa. Ya no es carne sino espíritu. Ya no es piel, sino vida.

Mi vida son mis cicatrices, y mi alma es un mar con barcos cuyas anclas arañan el fondo con rabia y lentitud. Los mismos barcos cuyas redes ahogaron a mi sirena doliente...sus ojos me miran desde el fondo, angustiados...

Mis labios ya no rozarán los suyos en los amaneceres de nuestra locura. Ya no podremos gozar de nuestros pulsos sostenidos, nuestras manos temblorosas ya no encontrarán nuestros cálidos centros...su cuerpo ya no es suyo, pero sus cicatrices son las mías.

Cuando mi piel se haga infinita, entonces buscaré el olvido en sus miedos y nuestras cicatrices se fundirán allá donde no podrán ser encontradas.


...


Escribí este texto hace cinco años, cuando empecé a publicar en internet mis relatos, poemas y pensamientos. Han sido cinco años en los que tomado senderos cuyo final me era desconocido pero a pesar de todo los he tomado. Con menos miedos de los esperados, y con la suerte de tenerte ahí para leerlos. Espero que en los próximos cinco años lleguemos a tierras aún más oscuras y que disfrutemos, tú y yo de más conversaciones en torno a luces cada vez más tenues. 

Todo empieza con las cicatrices de un pasado y continúa con las líneas marcadas por un ayer que me lleva al presente y que probablemente me llevará a algún sitio mañana. Cuando no seamos nosotros y el aquí sea valdío.

Bohemian Shadow

Saturday, 29 December 2012

Áfram ríð, hjartað pumpar tárum

El año 2012 va llegando a su fín y mi vida suena así:



El grupo se llama Sólstafir, y la canción Fjara.

 

Sunday, 16 December 2012

Bebiendo de las sombras de lo bohemio



Me dieron los mejores instrumentos, me vistieron con las mejores ropas y me agraciaron con un cuerpo sano y fuerte. Metieron los mejores currículos en el bolsillo de mi chaqueta y pusieron el sello de las más elevadas expectativas en mi pasaporte. 

Se suponía que estaba destinado a grandes cosas. Ya sabéis, chico bueno, buena familia, buen entorno.

Poco queda ya de aquellos sueños, entre otros motivos porque no eran los míos. Me he ido deshaciendo de cada una de sus ilusiones, desnudando mi espíritu de todo lo que me estorbaba.

Conservé las alas que me regalaron pero me las ensucié adrede con el polvo negro que salia de mi corazón. Tatué mi piel con la tinta de mi perversión y escribí versos en lugares que debía honrar.

Entré por calles que no estaban en sus mapas y abrí puertas que ellos tenían miedo de abrir. Me alejé de los templos grandilocuentes y tomé clases en la taberna mas decrépita del barrio. Transformé la sangre en mi vino y el cuerpo de sus zorras en mi pan de cada día. Me comí todo mi pasado en mesas donde no me habían invitado.

Aprendí la lección de los profesores más decadentes, competí con los más corruptos y gané la partida completa de la decadencia contra toda expectativa.

Me pregunto que pensará la gente que me vió caer en esta locura tan bendita. Imagino sus comentarios cuando yo paso y sus miradas de complicidad criticando cada uno de mis movimientos.

Los años hacen que mi cuerpo se vaya olvidando de toda aquella coherencia que me impusieron las leyes de lo políticamente correcto. Con cada paso con el que me acerco a la verdad cometo error tras error en el intento. De tanto fallar, me he hecho adicto a acertar.

Ahora por fin he llegado al fin del camino, al final del prólogo que largo tiempo atrás debía haber terminado. Pasando la página me encuentro delante de mí aquella buhardilla donde se concibe al monstruo del gótico delirio. Unos objetos romos, rancios y desprovistos de mentiras. Hojas en blanco y recipientes llenos de tinta negra que verter durante el resto de lo que yo quiera vivir.

En la sombra de lo bohemio, despegado por fín de la luz en la que yo nunca habité .

Friday, 14 December 2012

Hambre de tí


Es difícil de hallar cobijo para las palabras en mi boca, cuando tu lengua ha probado tanta sangre, incluída la propia. De un modo u otro, creo que conseguiré explicarte más cosas sobre mí.

Me dejaron aquí una noche de diciembre, cuando el calendario iba a perder su última página entrelazado con el viento del olvido. Para mí aquella hoja se quedó pegada a mi memoria, como la costra de una herida que se abre una y otra vez en mi pensamiento.

Subimos unas escaleras que parecían surgir de las fauces del ébano y que me llevarían al corazón de las llamas del averno. En una torre con una sóla ventana, y una puerta escondida entre una pared por donde el eco no podría encontrar grieta por donde escapar.

Nadie me explicó nunca por qué mis manos y piernas se clavaron en la madera y sus pérfidos y deformes aguijones de lujuria habrían de performarme durante todas las horas que siguieron a mi reclusión. Mis ojos estaban vendados por el día y abiertos a las perversiones de la noche. Durante días se repitió la misma rutina, mi cuerpo el receptáculo del cuero, la saliva y el blancuzco chasquido de su locura.

Mi mente me dejó pronto. Mi cuerpo aprendía con cada pincelada del metal en mi blanca piel, pero mi corazón se hacía cada vez más denso y fuerte. Era como si la sangre de la que se nutrían todos aquellos en realidad se disipara por mis poros y llegara a mi corazón en lugar de llover mansa sobre sus bocas y sus manos.

Poco a poco me adentré en otro mundo donde ni ellos ni yo teníamos el mismo sentido. Ni ellos eran personas, ni yo estaba indefensa. Me alcé sobre mi misma, sobre la muerte y sobre aquella habitación para cobrar otra forma que yo no temía liberar.

Nacida del dolor, volví a mi antiguo cuerpo y le dí una nueva dimensión. Me abalancé sobre mi verdugo y le hice tragar toda la locura que habían vertido sobre mí. Les hice invertir su odio sobre si mismos, tragándose y comiéndose entre ellos mismos mientras yo gozaba del corrupto teatro del dolor.

Elegí los cuerpos que más habían osado adentrarse dentro de mi pureza y saboreé hasta la última gota de su sangre. Chupé sus restos y exprimí todo el jugo de su miseria. Uno a uno se fueron dejando su esencia en la celda que ellos habían creado para mí.

Cuando terminé abrí la puerta y te dejé entrar. Te has quitado la ropa ya y me esperas en la cama donde cada acto siempre me ha llevado a algún tipo de muerta, incluída la mía.

Ahora te toca a tí. Entrarás en mí y saldrás de un modo que no podrás concebir. Te haré olvidar lo que tú crees que somos y nunca volverás a ser quien crees que eres.

Bellos y frágiles en vida, henchidos de la sangre de Eros y vaciados del peso inútil de la conciencia dentro de toda esta muerte que nos recibe por fín en su lecho.

Thursday, 13 December 2012

Sen Mara


Siempre la ví tan cerca de mí, indudablemente presente tras la caída del velo nocturno. Al otro lado del río que separa la realidad del sueño. Durante años he tratado de olvidar que me tendía la mano, me acariciaba por la mañana cuando mis ojos aún no se habían abierto hacia adentro y dejaban el exterior cubrirlo todo de una luz tan artificial como cautivadora.

Nadie quiere ver la cara de la muerte, pero todos quieren creer que algún día se hará visible al pié de sus camas. Imaginan una figura de elegante porte que nos llevará a otro lado donde encontraremos secretos que quizá no queramos que nos lean.

Este ser que me visita no es ella.

Este pensamiento no me atormenta, pues sé que no he de morir esta noche, al menos en el plano de lo comunmente establecido. No me espera ningún Leteo donde pueda sumergir mis sueños y lavar mi conciencia.

Me susurra historias que no quiero contar, revela cuerpos a los que no deseo corromper, parajes que no quiero rociar con los restos de sus entrañas. Mi mente se aleja de mí y me deja a merced de una gravedad caprichosa y cruel donde mis labios siempre se llenan de la sangre que mana de otros.

Con cada uno de sus pensamientos me siento más lleno de muerte, su decadencia decora mi alma y condena bajo llave a cada una de mis posibilidades de redención en mazmorras al final de escaleras cada vez más angostas en mi corazón.

Con cada uno de sus besos me adentro cada vez más en la nube de locura, con cada sorbo del néctar de la fuente de su perversión mi vida se hace más suya y menos mía. Y en cambio mi piel se hace más bella, mis venas se dilatan y se deleitan con el paso de la cálida procesión de glóbulos portando elementos que no figuran en ninguna tabla. La química se encuentra en la delicada alquemia entre el placer y la muerte que no le pone fín.

Con ella, el terror encuentra su alma gemela en el placer, y juntos se adentran en los pechos turgentes de la noche, cuyo interminable extásis se desborda por los bordes de nuestras lascivas bocas en cuyo beso nos fundimos para el resto de nuestros latidos.

Sleepstream - The Spirit