Wednesday, 8 May 2013

Encadenado a su Quimera


Le asaltó la fuerte sensación de que las palabras se abrían sus camisas y dejaban ver la voluptuosidad que emanaba de su seno. El trazo y forma de sus curvas se había adaptado al contorno de sus miembros, el rítmo entre un paso y otro rimaba con los latidos irregulares bajo su yugular. Por fín, de manera clara podía percatarse del aroma exótico que había imaginado cuando puso pié por vez primera en aquella tierra tan ajena en un principio a él.

La hipnótica cadencia y la elección caprichosa y no arbitraria de aquellos sonidos le habían visitado una tarde tras salir del trabajo. En realidad, el la había invocado...una vez abierto su cuerpo al sonido de aquellos labios que se entreabrían para crear aquellos fantasmas etéreos tan reales como inciertos no pudo resistirse a ellos.

Cual canto de sirena, lo dejó todo atrás y obedeció a las órdenes latentes en esa lengua que se deslizaba cálida entre la marea de sus más íntimos deseos.

Ella le esperaba con un racimo de palabras embriagadas de su pócima lunar esparcidas por toda su desnuda piel como un rastro de flores negras albergando un leve perfume a lilas y rosas. Aquellas bellos versos se abrieron ante él y compusieron una melodía suave e intensa, a las que penetró con toda su ansiedad vital. Nunca había escuchado tales notas compuestas de aquel modo, nunca había conocido musa que se hubiera equiparado a aquella sirena de cuerpo tan descaradamente hermoso.

Juntos se dejaron brotar más flores, bajo la sombra de aquella Luna que los había convocado a aquella reunión en aquellos prados llenos de ella que ahora serían el lecho donde yacer bajo el embrujo perpetuo del éxtasis.

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