Sunday, 19 May 2013

Lethean



Katatonia-Lethean

How long
Is the pattern going to speak for you
How far can your voice reach
Your song below the night
From my view
I can see you
Shudder where you are standing
In the vision
Cyan blue

Now
October
This time you won't be needing me

To run along the freeway
To weigh one's heart against the oncoming dark
You left me with the pills
We had plans but you couldn't make it
Through the trees
What took you so long
The high grass
What took you so long

Translate the fire
The venom's rush inside your heart
How long can winter
Colour your every word
And the skyline
Past the houses and the cities
Hyperopia
Carmine red

Now
This river
This time I will

Wednesday, 8 May 2013

Encadenado a su Quimera


Le asaltó la fuerte sensación de que las palabras se abrían sus camisas y dejaban ver la voluptuosidad que emanaba de su seno. El trazo y forma de sus curvas se había adaptado al contorno de sus miembros, el rítmo entre un paso y otro rimaba con los latidos irregulares bajo su yugular. Por fín, de manera clara podía percatarse del aroma exótico que había imaginado cuando puso pié por vez primera en aquella tierra tan ajena en un principio a él.

La hipnótica cadencia y la elección caprichosa y no arbitraria de aquellos sonidos le habían visitado una tarde tras salir del trabajo. En realidad, el la había invocado...una vez abierto su cuerpo al sonido de aquellos labios que se entreabrían para crear aquellos fantasmas etéreos tan reales como inciertos no pudo resistirse a ellos.

Cual canto de sirena, lo dejó todo atrás y obedeció a las órdenes latentes en esa lengua que se deslizaba cálida entre la marea de sus más íntimos deseos.

Ella le esperaba con un racimo de palabras embriagadas de su pócima lunar esparcidas por toda su desnuda piel como un rastro de flores negras albergando un leve perfume a lilas y rosas. Aquellas bellos versos se abrieron ante él y compusieron una melodía suave e intensa, a las que penetró con toda su ansiedad vital. Nunca había escuchado tales notas compuestas de aquel modo, nunca había conocido musa que se hubiera equiparado a aquella sirena de cuerpo tan descaradamente hermoso.

Juntos se dejaron brotar más flores, bajo la sombra de aquella Luna que los había convocado a aquella reunión en aquellos prados llenos de ella que ahora serían el lecho donde yacer bajo el embrujo perpetuo del éxtasis.